UNIÓN.

Cuando has encontrado a tu Verdadero Amor, te fusionas en él, hierves junto a él, te sublimas junto a él. Todo se vuelve UNO, y ese UNO se vuelve mágico. La Magia comienza a aparecer, todo parece cuadrar. Son esas señales que se han de ver con los ojos bien abiertos, y que, por Amor, siempre se encuentran como caí­das del Cielo. Esas señales llevan a ese UNO al Camino de la más Pura Felicidad; una Felicidad espiritual, desbordante, mística; una UNIÓN SAGRADA; un ví­nculo eterno...

Cuando encuentras tu otra mitad, te vuelves un Ser mitológico; aquel que una vez fue separado por los mismos Dioses para no suplantar su hegemoní­a entre las Estrellas...




Mi Corte.

PIÉRDETE CONMIGO...

¡DISFRUTA DEL VIAJE!

viernes, 17 de mayo de 2013

Tema

LA ENERGÍA DE LA MUERTE.




Entonces viene el Instante Mágico: aquel por el cual uno comprende cuán grande es la Vida, cuán grande es VIVIR, y por qué VIVIR. Es un instante REVIVIFICADOR, aun cuando nos hayan hecho pensar lo contrario. La Muerte es la Fuerza Activa latente en Vida. Solo, de vez en cuando, cuando dejamos de tener miedo a morir, es cuando realmente vivimos, cuando nos sentimos indestructibles, cuando no nos importa morir, y, a la vez, nos sentimos más vívidos que nunca. Si eres capaz de alcanzar aunque sea por un momento este estado vivificado en Vida, afortunado seas: has dejado de ser un ser pasivo, te has entregado a la Energía de la Vida, a lo que ésta representa realmente, que solo la Muerte nos muestra.

Te desprendes, ¡oh, sí!, te desprendes; te liberas; te eternizas…


Sientes la Fuerza de la Existencia…

Imparable, infinita…


En este momento, te inflamas de Existencia, sientes la Omnipresencia, la Omnipotencia, la Omnisciencia…


Acabas de cruzar el Umbral de la Muerte…


Éxtasis…

Vibras...

Y todo vibra junto a ti…


Un cosquilleo placentero…

TE HAS VUELTO PURO, ETÉREO, SALVAJE, INDOMABLE…

Por eso, quienes cruzan el Umbral, no siempre quieren volver, a no ser que comprendan que morir y vivir son la misma Existencia, que todo es VIDA, y que VIVIR en mayúsculas es morir a cada instante.


Cuando te despiertas a la Eternidad, sientes una dicha, un gozo, una liberación que es casi insostenible. No hay palabras para describir adecuadamente esa sensación. De repente tomas conciencia de lo que es la Creación y descubres lo maravilloso que es todo, y te enciendes de amor por todas las cosas, todos los Seres. Se puede decir que es como si te enamoraras de Dios…

Ver un Mundo en un Grano de Arena… Y el Cielo en una Flor Silvestre… Tener el Infinito en la Palma de tu Mano…Y la Eternidad en un Ahora…

William Blake


jueves, 16 de mayo de 2013

Tema

BURBUJAS.


Los Brujos dicen que estamos dentro de una Burbuja, una Burbuja en la cual somos colocados desde el mismo instante de nuestro nacimiento. Al principio, está abierta, pero se irá progresivamente cerrando hasta quedar “atrapados” en su interior; esta Burbuja es nuestro Campo de Percepción. Vivimos dentro de esa Burbuja toda la vida. Y lo que presenciamos en sus paredes redondas es solo el reflejo de lo que creemos ser.

Rompe toda Creencia. Rompe tu Burbuja. No dejes de mirar al mundo con los Ojos de un Bebé, abierto a todo, no solo a tus crecientes creencias.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Tema

ADVAITA vs GNÓSTICO.

Y allí me encontraba yo, entre aquellos dos maestros; uno, decía ser advaita; el otro, gnóstico. Y ambos, ser Dueños del Viento. E iniciaron la conversación. O el monólogo: ellos mismos se preguntaban y se respondían.

-¿Puede el viento ser nuestro? Realmente, no hay separación entre el Viento y Nosotros. No hay ese Nosotros al margen del Viento. Somos el mismo Viento. Es más: en realidad, ¿somos algo? Claro, literalmente, somos Todo y Nada. No somos algo en concreto, somos nada y somos todo. A efectos prácticos, trascendiendo nuestras propias limitaciones mentales que nos "encasillan" en ese "algo", somos ilimitados. Y por supuesto, por ser "algo", podemos ser el mismo viento. Y por consiguiente, por "hacer algo", podemos dominar el viento. Pero, ¿se ve la simultaneidad?, ¿se siente? Eso es: es sentirla; si no se siente, no se ''ve".
 
El maestro advaita hizo silencio. Y el otro tomó la palabra.

-Las gentes comunes y corrientes viven en este mundo de tres dimensiones ignorando la existencia de una Cuarta Coordenada, de una Cuarta Dimensión. Es necesario saber que más allá de nuestro mundo tridimensional, está la Dimensión Desconocida, la Región Etérica. En esa Región Etérica, en esa Cuarta dimensión viven las Criaturas Elementales de la Naturaleza.


A tales criaturas se les dará el nombre de Elementales, precisamente porque viven en los Elementos.


Todos estos Elementales de la Naturaleza son útiles en la gran creación; algunos animan el fuego; otros impulsan el aire formando los vientos; aquellos animan las aguas; estos otros trabajan en la alquimia de los metales dentro de las entrañas de la tierra.


Nosotros, los gnósticos, podemos ponernos en contacto con los Elementales y conocer las maravillas y prodigios de la Naturaleza viajando por entre esta Cuarta Dimensión.

  
Realmente, en el seno profundo de la Naturaleza, en los parajes más lejanos, en el misterio de las selvas, existen Duendes, Hadas, criaturas que las gentes de la ciudad ni remotamente sospechan.


Desarrollando la Clarividencia podremos verificar la realidad de la Cuarta Dimensión y de las Criaturas Elementales que en ella viven.


El organismo humano tiene infinitas posibilidades que los hombres de ciencia ni remotamente sospechan. Cuando un cuerpo físico se sumerge dentro de la Cuarta Dimensión puede asumir cualquier figura y hasta abandonar parte de sus miembros. Día llegará en que los sabios puedan verificar la realidad de la Cuarta Coordenada y todas sus infinitas posibilidades de tipo metafísico. Nosotros los Gnósticos tenemos medios y procedimientos para desarrollar las facultades psíquicas necesarias para entrar en esta Cuarta Dimensión a voluntad, conscientemente. Así, podemos contactar con tales Criaturas de la Naturaleza, y, por supuesto, con los que impulsan el aire formando los vientos, y, así, poder dominar el viento a nuestro antojo.


Su perorata terminó.

Sonreí.

Ya sea un maestro advaita u otro gnóstico, tienen su propia forma de comprender la realidad. Bueno, corrijo: la realidad de “ahí afuera funciona” como si fuera una hoja en blanco, y cada uno la “decodifica”, si es que haya código alguno que decodificar, según él mismo crea haber comprendido tal supuesto código. El caso es que, haya código o no que descifrar, esa certeza comprensiva es la que realmente funciona, es la que, a efectos prácticos, tiene los resultados esperados. Cada uno defenderá su postura, pues, en virtud de que así le funcione. Así ha sido y así siempre será.


Seguí sonriendo.

Dos maneras de llegar al mismo efecto. Sí, las cosas suceden (o nos suceden) y le encontramos la explicación que más nos convence. Encontramos o, al menos, pretendemos encontrar, la lógica, el camino, la causa que nos haya llevado a contemplar tal efecto; el porqué; el cómo…

Le damos un sentido.

Al fin y al cabo, ¿qué sentido tendría un sin-sentido para todo?

Solté una carcajada. En aquella pregunta, encontré mi propia respuesta.

sábado, 11 de mayo de 2013

Tema

SUTIL.


-¿Fichas de Dominó?

-Sí, eso es.

-Y te dijo que si no nos “movíamos”, si nos dejábamos llevar por la apatía, el conformismo y la comodidad, en mayor medida nos controlaría…

-Sí, exactamente…

-Dios juega a los dados, ¿no?, jeje, aun cuando le pesara tanto a Einstein…

-Sí.

-¿Qué opinas tú?

-Que hay auténticos Maestros del Juego…

-¿Dentro de los propios jugadores?

-Sí.

-¿Cuáles son estos?

-Mira, primero voy a intentar explicarte lo que significa realmente “moverse”: todo lo que nos rodea está en continuo “movimiento”, si bien de éste apenas percibimos el 1%. Todo lo que se mueve es captado por la mente, ya que ésta misma es en sí movimiento; es lo contrario de la Quietud, del Silencio…

-Y un Maestro del Juego, ¿percibe más de ese 1%?

-Su percepción no tiene límites. Me explico: los buenos jugadores, mentalmente excepcionales, pueden llegar a percibir muchísimo más de ese 1%, pero los Maestros del Juego están más allá de cualquier movimiento, están más allá de la Mente, “diluyéndose”, “esfumándose” en el Silencio, allá donde ni siquiera un jugador que captara el 99% del movimiento que le rodea, podría llegar a percibirlo. Estos Maestros del Juego son sencillamente “indetectables”; los demás jugadores, por muy rápidos y magistrales movimientos que hagan, podrán ser detectados por los primeros. Sencillamente, los Maestros del Juego están por encima, están más allá del juego en sí; no son fichas de dominó. Tan sutiles, tan imperceptibles… Y tan certeros e implacables…

-Sin embargo, el jugador que perciba un 2% del juego estará por encima del que perciba el 1%.

-Exactamente. Hablamos de “jerarquías”, de “graduaciones”, de “niveles”; todo ello dentro del propio juego.

-¿Consecuencias de estar por encima?

-El control del que está por debajo, tal cual fuera una ficha de dominó al que con un simple movimiento, se le derriba. Además, un control que no es percibido por éste. Un control inconsciente para él, el cual es manejado al antojo del de “mayor nivel”. De hecho, cuanto más escarbes en tu inconsciente, cuanto más saques a la luz sus claves, mayor percepción alcanzarás, y, por lo tanto, mayor nivel tendrás dentro del propio juego.

-Pero entonces, la clave no está en llegar a ese 99% de percepción, sino en salir del juego en sí, en convertirse en Maestro del Juego y dejar de ser Fichas de Dominó.

-Así es.

-Y para ello…?

-No busques la salida en tu mente, pues ésta solo entiende de movimiento; búscalo en el Silencio.

-¿Él conoció a algún Maestro del Juego?

-Sí. A ella.


-¿Ella? ¿Cómo era ella? ¿La viste tú?

-Sí.

-¿Y?

-Nunca jamás aparentaría ser especial. Es la maravilla de ser TAN SUTIL.

jueves, 9 de mayo de 2013

Tema

TU FUENTE ORIGINAL.


-En el Silencio, hay Paz, pero ha de ser un Silencio que no sólo detenga el Intelecto Consciente, sino también las múltiples Voces del Inconsciente que desde el Silencio Interior surgen. Podríamos comparar al Intelecto Consciente como la Punta del Iceberg, apenas un 1% del total. Es el resto, el 99% del que somos inconscientes, el cual dirige verdaderamente nuestro rumbo. Ese Silencio Absoluto, es el que nos trae Paz, nos libera de la Tiranía del Inconsciente, haciéndolo consciente, dándole luz. Hay que ir descomponiendo todas esas Voces, “separándolas”, o más bien, “integrándolas”, “controlándolas”, para así llegar a nuestro Yo Original; lo demás, son agregados perceptuales.


-Entonces, todas esas voces son como capas que dificultan, que tornan borrosa la contemplación de nuestro Verdadero Yo, el Original. Dicen que esas capas se forman fundamentalmente en los primeros seis años de nuestra vida.


-Nuestro Verdadero Yo está más allá de esta vida, más allá del espacio-tiempo. Bajo todas esas Capas Perceptuales, está la Esencia, el Yo Verdadero, el “Ego” Verdadero, la Fuente Original, el Yo Original. Esa Esencia, Pura Luz, Origen Imperturbable, es lo que yo llamo “Alma”.


-¿Todas esas Capas Perceptuales funcionarían como “virus” que afectarían a nuestra programación original?


-Sí, solo que en ese Origen, no tendría sentido hablar de programación alguna, pues son las propias Capas Perceptuales las que nos programan, delimitando nuestra capacidad de acción, nuestra libertad. Por otra parte, no habría disco alguno que pudiese albergar tales capacidades originales. Haciendo un símil, ni con un coeficiente de inteligencia de 2.000 podríamos albergar toda la “información” que tal Origen dispone: no habría tiempo lineal suficiente para almacenarla; sin embargo, desde la atemporalidad, todo esto se comprendería o procesaría instantáneamente.


-¿Cómo penetrar en lo atemporal?


-Desde el Silencio por el que tu Alma te habla.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Tema

JEFF FOSTER: Sobre la Luz de la Conciencia.


No temas la Oscuridad. Ella no está en guerra con la Luz. Ella simplemente representa la ilusión de la ausencia de luz. Las Sombras y la Oscuridad son tan sólo el recordatorio de la omnipresencia de la luz de la Conciencia.

Las Sombras evitan que veamos directamente lo que aún no estamos preparados para ver. Tal vez aquello que aparece como oscuridad sea una especie de protección, una válvula de seguridad sumamente inteligente y no algún enemigo o una amenaza a la luz que somos. Quizás el Diablo, y todas esas Criaturas de la Noche, fueron siempre Dios dentro de un Traje de Fantasía, asustándonos un poco para defendernos de aquello que todavía no podemos tolerar. Tal vez, todo esto fue hecho con un gran amor y con un guiño en el ojo.

Mira a tus peores miedos, más allá de sus disfraces y directamente a sus ojos y sentirás tan solo la familiaridad de tu auto-reconocimiento.

Tema

EL CALLEJÓN...


-¿Te atreverás a entrar?

-Por supuesto que sí. Todo es fantasía.

-Un día te llevarás una sorpresa, y no creo que sea agradable. Tientas mucho a la suerte.

-¿Suerte? Lo dices como si realmente hubiera estado alguna vez en peligro.

-Exponerte al peligro, sí. “Tocarlo”, nunca.

-Vaya, todavía espero “tocarlo” alguna vez.

-Quizás él te toque a ti, y ya no te suelte nunca.

-Vaya, y qué peligro puede haber en ese callejón.

-Pues para empezar, los que viven a los lados nunca entran en la habitación que da directamente al pasillo durante la noche. Ahí, incluso en verano, a plena luz del día, el sol parece esfumarse…

-Jajajaja, te has estado informando, ¿verdad? Como siempre.

-Por supuesto. De estos sitios apenas se habla, pues casi nadie quiere hablar de ellos. Con ellos harían el “agosto” muchos programas que comen de esto, tales como Cuarto Milenio, de Iker Jiménez. Pero aquí no hace faltar engrandecer la escena para hacerlo un espectáculo de televisión. En sitios como éste se sabe qué es lo que pasa y quizás por qué pasa, y la gente afectada no quiere más publicidad molestosa; ya tienen suficiente con lo que tienen.

-Vamos, ¿me estás diciendo que toda la gente que ha desaparecido en esta barriada ha sido porque han osado penetrar en el callejón?

-50 personas desde que se construyeron las casas sobre el Camposanto, sí, allá hace ya 40 años.

-¡¡50 personas!! ¡¡No sabía que fueran tantas!!

-Oficialmente, no son tantos. La mayoría de casos no son considerados como desapariciones, sino como cambios de trabajo o de residencia…

-Vale, y ese callejón…

-Ese callejón cruza perpendicularmente todo el Camposanto. Apenas tres metros de ancho; sin farolas por la noche; sin luz alguna que emane del interior de las casas. Por la noche, por darte aún más detalles, cierran la habitación cuya ventana dé al pasillo a cal y canto. He conseguido entrar en varias de esas casas. Algunos inquilinos han precintado la puerta de entrada a la habitación.

-¿Por qué?

-Dicen que la oscuridad que emana del callejón les invadiría el resto de la casa de no hacerlo así; de noche.

-¿Pero y si dejan la luz encendida?

-Jeje, no todo es tan fácil como parece. Las bombillas situadas en el entorno del callejón se funden caprichosamente casi todas las noches. Por eso dejaron de iluminarlo.

-Bueno, ahora sí que tengo ganas de entrar en tal callejón. Son las nueve de la noche y ya está anocheciendo. Vendré pasadas las doce. ¡A la hora de las brujas, muajajajajajaaa!

-No lo hagas, por favor.

-¿Me lo impedirás?

-No. Yo no me acercaré a este pasillo hasta que salga el sol.

-Bueno, te estaré esperando, jeje.

-Quizás no…

Fernando y Antonio se separan. Fernando ha alquilado una habitación del hotel más cercano para pasar la noche. Antonio, con sus 35 años recién cumplidos, lleva más de 15 años viviendo en el pueblo, y ha oído infinidad de historias acerca del Callejón del Camposanto. Él mismo tiene su propia historia que contar: lo que le sucedió con 14 años, cuando todavía vivía en la ciudad junto a sus padres. Aquel día vinieron todos a ver a sus abuelos, cuya vivienda estaba al lado del callejón, pero orientada hacia el lado opuesto. Afortunadamente, pensó.

Aquella noche, Antonio jugaba al fútbol con sus primos bajo la luz de las farolas, y chutó con fuerza el balón; éste, rebotó y se desvió hacia el callejón, en donde penetró. Antonio, pues, bajo la “ley de la botella, el que la tira va a por ella”, se dirigió hacia allí.

A Antonio no le daba miedo especialmente la oscuridad. Suponía que como a todos. Sin embargo, aquel callejón le dio escalofríos; no se veía nada hacia su interior. Y ni rastro del balón. Antonio, pues, entró. Tres pasos. Hacía frío allí dentro, más frío que afuera. Y oscuro. Por qué estaría todo tan oscuro, se dijo a sí mismo.

Antonio se agachó ligeramente. Le pareció haber visto algo blanco. Quizás fuera el balón. Sí. Era. Antonio se incoporó y…

-¡No puede ser! ¡No veo por donde entré! ¡No veo nada, solo oscuridad!

La oscuridad era tal, que parecía estar flotando, como volando, como si solo hubiera oscuridad, como si comenzara a caer en un pozo sin fondo, como si ya no hubiese suelo, como si le rodeara la nada, como si la eternidad del silencio más absoluto se hubiera apoderado de él…

Antonio empezó a sentirse mareado, más y más mareado…

Flaqueando…

Perdiendo la conciencia…

Durmiéndose, muriéndose...?

O quizás dejando de existir para siempre…

-¿Dónde estás, hijo? Tus primos dicen que te has escondido en el callejón para gastarles una broma. Venga, sal ya, anda, que hace dos horas que te están buscando.

Antonio, en la actualidad, en su cama, recuerda todo aquello. Sabe que si no hubiera sido porque la voz de su madre rompió aquel insondable silencio, se hubiera perdido para siempre en los confines de la existencia, más allá del tiempo y del espacio. Antonio no sabía exactamente qué era aquel callejón, pero sí que las tumbas de aquel Camposanto habían sido llevadas sin trasladar los cadáveres antes de construir la barriada. Quizás, desde aquel sacrilegio, trataran de llevarse todo lo vivo, todo lo temporal, todo lo que, ocupando un espacio, se atreviera a entrar por la noche, cuando las almas salen a pasear…

Antonio se duerme. A la mañana siguiente, ni rastro de Fernando. Antonio lo intuye. Intuye lo que ha pasado. Nadie en la barriada se atrevía a entrar en aquel callejón pasadas las doce desde hacía varios años, tras la víctima número 50.

Oficialmente, varios días después, la policía confirma oficialmente la desaparición de Fernando. Y los cárteles anunciando su desaparición. 4 años después del último. Las miradas de los vecinos observan el cartel, asienten y, en voz baja, dicen:

-Otro. 51. Y no será el último.